EL VESTIDO, CONTENEDOR SENSIBLE

December 1, 2012

El vestido es una parte fundamental del ser social en función de su interacción con el entorno, de ahí que se haya establecido como respuesta a los cambios climáticos y de terreno, siendo una herramienta para la subsistencia. Para nuestro tiempo el uso de la indumentaria responde además a necesidades sociales, con objetivos como hacer al sujeto parte de un grupo social, pero al mismo tiempo diferenciarlo de sus pares, por ende, “La indumentaria responde como la arquitectura, a una necesidad vital (…) quiere conseguir una doble finalidad: la de dar cobijo y abrigo al cuerpo humano y la de realzar ante la comunidad su belleza y su prestancia”[1].

 

En relación a este último fin, la producción y consumo de atavíos responde más a un fuerte sistema de pulsiones aceleradas, de desgastes imaginarios, promovidos como una carencia adquirida. Con todo, es evidente que “la historia de los trajes es menos anecdótica de lo que parece. Plantea todo tipo de problemas: de materias primas, de procedimientos de fabricación, de costos, de fijaciones culturales, de modas, de jerarquías sociales”[2]. Sin embargo este apresurado uso del vestido, con las pulsiones que lo acompañan, a menudo omite la carga poética que posee, lo que lleva a anular las necesidades más sensibles del cuerpo, situando en un plano menos esencial la experiencia del sujeto en este entorno matérico de la ropa.

 

Es desde este punto donde parte mi búsqueda como artista, pues propongo un re-acercamiento a la experiencia sensible, tanto de las materias que componen el vestido, como de la relación del sujeto de la sociedad con este objeto. Con El vestido, contenedor sensible, busco comprender la relación del sujeto con dicho espacio, desde la materialidad de la que está compuesto, la experiencia emocional determinante de las fijaciones en torno al vestido, el vínculo del otro con el espacio contenedor y la relación retorno de este lugar con el cuerpo.

 

Sensibilidad Matérica

 

A través de los trajes se refleja la concepción del cuerpo, entre cánones estéticos y necesidades de distinguirse en determinado escenario, se hace uso de una plasticidad necesaria en su construcción física. Así mismo,  entre morfología, color y textura, la maleabilidad de la indumentaria es mucho más rica que pensar en un hilo y un par de puntadas. A través de las propiedades táctiles, el sujeto se encuentra con un ambiente predefinido en su sensibilidad.

 

 

El Oficio De Vestirse

 

De repente,

cuando despierto en la mañana

me acuerdo de mí,

con sigilo abro los ojos

y procedo a vestirme.

Lo primero es colocarme mi gesto

de persona decente. (…)

visto mi tan deteriorada esperanza,

me meto entre la boca las palabras, (…)

Entre el armario selecciono las ideas

que hoy quiero lucir

y sin perder más tiempo me las meto en la cabeza.

Finalmente me calzo los zapatos

y echo a andar (…).

Ma. Mercedez Carranza

 

El cuerpo responde a través de la experiencia del sujeto, a los estímulos visuales y táctiles presentes en el vestido, de ahí se elabora una serie de contenidos poéticos, que cargan de sentido emotivo a lo que en algún momento fue solo un insumo textil, haciendo que el vestido adquiera un momento de construcción efímero y constante, desde un gesto de apropiación de la materialidad del "contenedor indumentario".

 

La confección del espacio corpóreo se re-dimensiona entre las fibras de los atavíos al momento en que nos disponemos a habitarlos, ya que “por el vestido se verifica el paso de lo sensible de la desnudez a la significación del cuerpo.”[3] Aunque si bien, el cuerpo ya tiene un significado en si mismo, al construirlo como una forma tangible y legible para el mundo, se avienta al sujeto a un enfrentamiento con el entorno del que alguna en el ejercicio de ocupar un lugar en la sociedad.

 

Igualmente, hay toda una configuración espacial presente en el ambiente indumentario, lo que permite que el sujeto habite y asuma una actitud particular a partir de las fibras que lo envuelven. Es entonces de donde parte la experiencia desde, hacia y en el espacio contenedor en cuestión, pues la respuesta del cuerpo está íntimamente ligada a las emociones y fijaciones que la persona ha creado previamente, y que construyen un entorno intangible de expresión corpórea.

 

Trajes Colectivos

 

Sin embargo la concepción del contenedor sensible, se reconoce en la medida que el otro interviene en la propia idea de cuerpo, en que el espacio que rodea al sujeto va impregnando de información sensorial y emotiva a las fibras que compondrán el cuerpo textil. En esa medida el espacio retorna una experiencia al organismo que habita el traje, lo que deriva en un ciclo constantemente creativo del cuerpo y en el lugar que este ocupa en el universo de atavíos.

 

El vestido resulta pues, en el pretexto para un espacio particular que es construido continuamente, desde cualidades matéricas y sensibles, acogiendo al cuerpo como principal preocupación de mi trabajo.

 

Hecho En…

 

En mi espacio particular interpreto la ropa como una posibilidad protectora, en esa pulsión propia del ser social. Tal como responde en la naturaleza una membrana, el vestido

mantiene un espacio diferenciado entre el adentro y el afuera, al crear una capa perceptiva, fuerte y efímera al mismo tiempo, un organismo externo pero tan cercano que hace posible la preservación de la idea de seguridad. Conserva también una permeabilidad selectiva, que comunica el cuerpo con el contexto en que habita.“la estética del vestido y del adorno, pese a su carácter enteramente artificial, es uno de los rasgos biológicos de la especie humana más profundamente atados al mundo zoológico.”[4]

 

Ya que el tiempo y cultura en la que existo propende hacia una exaltación de la figura humana, solo encuentro que tras seguir tendencias y dejar arrastrarse por novísimas entidades efímeras, el espacio propio se desliga del ser mismo, cuando en principio es inherente a la corporeidad, el vestir devela los deseos, de ocultar, mostrar, denunciar, debatir, apoyar... en resumen expresar.

 

Tal como se entrelazan las membranas naturales por necesidad de adaptación, el espacio de mi trabajo, al que pertenezco y que se teje en torno a mi idea de cuerpo, erige todo un contenedor de protección reservado, muy privado, uno donde me encuentro a salvo.

 

Ropa De Artistas   

 

Mi preocupación como artista es influenciada por diversas propuestas plásticas anteriores, en las que se evidencian distintas dimensiones del vestido. Algunos de los mas tempranos acercamientos, como el reseñado por Henry Van del Velde en el que afirmó: “…a partir de hoy, las exhibiciones de ropa para mujeres pertenecen a la categoría de exposiciones de arte.”[5] Esta afirmación de Van de Velde está contenida en un periodo y lugar particulares: Bélgica a finales de 1890. Para entonces Henry Van de Velde (Bélgica 1863 - Suiza, 1957) arquitecto, pintor y diseñador, junto a su compañera María Séthe, (París 1867- Bélgica 1942) artista y diseñadora, trabajabaron en torno a la relación arte-sociedad, promovida en las lecturas del crítico de arte y sociólogo J. Ruskin, la obra de William Morris y el Movimiento ingles Arts and Crafts en general. De hecho sería por trabajo de Séthe, que Van de Velde haría tal afirmación. 

 

Séthe había pasado una larga temporada en Inglaterra, estudiando los artistas de este grupo y en contacto con Morris, lo que generaría en ella la intención de liderar la creación de un escenario para el arts and crafts en Bélgica. Dicho propósito daría sus primeros frutos hacia 1900, cuando publicó el Catálogo titulado Album moderner, nach Künstlerentwürfen ausgeführter Damen-Kleider (Fig. 1.) Álbum de la Vestimenta de la Mujer Moderna) el cual estaba basado en diseños propuestos por artistas, este catálogo acompañaba la muestra realizada el mismo año en la ciudad de Krefeld, en la que se presentaron seis propuestas de diseños, respondiendo a la búsqueda de –limpieza- de las artes-, del por entonces auge de masificación. En palabras de Séthe, su intención era “crear diseños de prendas más lógicos, más saludables y, al mismo tiempo, más bonitos que aquellos que crea la moda”[6]. 

 

 

Paralelamente, el movimiento ingles que exponía la creación de arte y diseño, en función de retornarle al producto artístico su esencia y carácter, también movió a Friedrich Deneken, director del recién inaugurado museo KaiserWilhelm-Musem, a realizar  la muestra: “ropa de artistas” estos, con diseños menos represivos en términos funcionales, promovían el uso de telas con un porcentaje más alto de fibras naturales y utilizando también el modelo de creación del taller del Arts And Crafts en el que el respeto por el material se reflejaba en la construcción de las piezas.

 

Estas iniciativas reconocían la necesidad de ornamentación del hombre en diversos contextos culturales, pero con un claro objetivo de re-direccionamiento de la creación de los atuendos.

Cito de Van del Velde: “Sólo recientemente los artistas se han dado cuenta de su verdadera tarea. […] Han trabajado en el mismo camino, sin saberlo, como el primer hombre primitivo que, después de poner los medios para asegurar su alimentación, pensó en fabricar un techo, y para ganarse a una mujer decorarse a sí mismo, y por último protegerse del viento y el tiempo con ropas. Del mismo modo, el moderno renacimiento de las artes aplicadas se ha encargado de la arquitectura, del mobiliario y de todos los objetos relacionados con estos; ahora es el momento de alcanzar su última conquista, la ropa”9 Estas movilizaciones darían apertura a la implicación del carácter sensible, como estructura de una nueva construcción de atavíos.

 

Klimt y Floge

 

A su vez, Gustav Klimt, pintor simbolista austriaco, prestaba especial atención a los trajes de las mujeres protagonistas de sus obras. La importancia dada a los -envoltorios- de los personajes, es en parte reflejo de su idea del traje, pues más allá de ser un añadido, compone la imagen de la pintura. Con influencia del Art Nouveau, utilizó líneas curvas y formas orgánicas, visibles en pinturas como el retrato de Emile Flöge (Fig 2) o la famosa obra de El Beso (Fig 3.1907- 08), donde el traje pierde sus límites y pasa a componer el cuadro mismo

 

 

En trabajo conjunto con Emile Flöge, dieron a conocer versiones de un nuevo concepto desarrollado en el taller de Klimt, los vestidos reforma (Fig 4), trajes inspirados en el caftán oriental y traje Nô japonés, que proponían una ruptura total del patrón y concepción del iseño que se tenía entonces. Luego se conocerían peyorativamente como –sacos de la reforma- o -sacos de patatas-, lo cual evidenció la negativa respuesta que se le dio a esta propuesta.

 

En general, Las propuestas de acercamiento del arte hacia la indumentaria no es es algo nuevo y ha crecido en exponentes y propuestas. Razón más para aumentar la observación e investigación como artista a este tema. Dado que el arte es la forma mas humana de expresar el mundo que nos rodea, la ropa, indumentaria, atavíos o como se quiera designar a las piezas de tela que vestimos cada día, son en mi opinión uno de los elementos mas ricos tanto poética y como visualmente.

 

 

 

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[1] BRUHN- TILKE, Historia Del Traje En Imágenes, Gustavo Gil S.A., Barcelona, 1957, Prologo.

 

[2] BRAUDEL, Fernand, Civilización Material, Economía y Capitalismo, Alianza Editorial, España, Tomo I, Pág. 265.

 

[3] DOMINGUEZ RENDON Raúl, Vestido, Ostentación y Cuerpos en Medellín 1900-1930, Colombia, 2004, Pág. 96.

 

[4] LEROI-GOURHAN, Adré, El Gesto y La Palabra, Universidad Central de Venezuela, 1971, Pág. 339.

 

[5]  VAN DE VELDE, H., Die künstlerische Hebung der Frauentracht, Krefeld, 1900, p 8.. tomado de http://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/18021/1/P%C3%A1ginas%20desdeRA07-4.pdf

 

[6] *VAN DE VELDE, María, "Sonderausstellung moderner Damenkostüme", en Dekorative Kunst, IV, 1, 1901, p. 41. 9   *VAN DE VELDE, H., Frauentracht, cit., p. 6

 

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El presente texto es una versión revisada del texto realizado como parte de mi trabajo de grado para el titulo de Maestra en Artes Plasticas y Visuales

ASESORIA ANGEL ALFARO ECHEVARRÍA. PROYECYO CURRICULAR ARTES PLÁSTICAS Y VISUALES, FACULTAD DE ARTES ASAB - UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS. BOGOTÁ, COLOMBIA 2012.

Para revisar la instalación que acompañó este texto, de click AQUI

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